Cuba, embargo y misiles: de pinga el caso!

misiles cubaPor Eloy Gonzalo:   El Comercio Internacional es una base con principios, Derechos y Obligaciones para todos los países del mundo. Todos ellos deben acometer y someter unas leyes ecuánimes  e utilizar reglas de “no” agresión comercial para que este comercio sea al final un valor añadido entre los países. El Gobierno de FACTO de Cuba, ha justificado su imposibilidad de desarrollo debido en gran medida al embargo al que está sometido por parte de Estados Unidos y por ello siempre ha indexado dicho argumento para justificar las continuas ineficiencias de ese Gobierno de facto. Las empresas estatales NO son competitivas ni dentro de Cuba ni fuera, y esa falta de buen hacer de ese gobierno corrupto sólo benefician a los dirigentes en forma de corruptelas y fulas, mientras que el resto de los libertos y esclavos son sometidos a una dura fiscalidad que sostengan ese nivel de robo por parte de la cúpula gubernamental.

Cada año, cada mes y cada día, al igual que hizo el GENOCIDA DEL CHE GUEVARA al reconocer todos los asesinatos que venía acometiendo en Cuba por el partido que está en el poder, ese Gobierno corrupto se sube a la Tribuna de la ONU para denunciar el embargo que les impide el desarrollo de Cuba. Todo el mundo sabe, los que vivimos en Cuba, que esa dicha justificación del Gobierno de facto Cubano es falsa y sólo hay que ver las noticias sobre la interceptación por las autoridades panameñas de un barco cargadito de arsenal militar. Hoy con la aprehensión de dicho buque ha quedado en vilo las exigencias del Gobierno de facto de Cuba, ya que con este hallazgo justifica más aun a Estados Unidos a vigilar el embargo comercial sobre Cuba ya que éste es burlado. Queda patente que deben ser vigilados aquellos ciudadanos que como los 5 espías condenados, hoy cuatro, puedan llevar a cabo servicios de espionaje que pueden comprometer a la seguridad de los ciudadanos americanos, y por ende el Gobierno de facto de Cuba se le cae la excusa que siempre esgrimió sobre los cinco espías/terroristas condenados.

Ahora con el hallazgo de los misiles seguramente les eche la culpa a los que celebraron el bembe la pasada noche del Carmen…de pinga el caso…..

Carta de un Jóven que se ha ido.

 

Respuesta a CARTA A UN JOVEN QUE SE VA, del director de la revista TEMAS.

Tomado de aquí

Estimado Rafael Hernández:

He leído con mucho interés su “Carta a un joven que se va”. Me he sentido aludido, porque hace dos años me marché de Cuba, tengo 28 años y vivo en Pomorie, una ciudad balneario situada en el este de Bulgaria. La razón por la que le escribo es para intentar explicarle mi postura como joven cubano emigrado. Sin solemnidades ni verdades absolutas, porque si algo me ha enseñado dejar mi país, es descubrir que esas verdades no existen.

Puede que algunos de los que nos hemos marchado en los últimos años (somos miles) tengan claro el momento en que decidieron hacerlo. Yo no. Lo mío fue progresivo, casi sin darme cuenta. Empezaría con ese recurso tan cubano que es la queja. Por nimiedades, tal vez. Por lo que no hay, por lo que no llega, por lo que pasa, por lo que no pasa, por no saber. O no poder. La queja no es grave, lo grave es que se cronifique como una enfermedad cuando nada parece resolverse. Y uno puede aceptar que eso es así, y es tu país para lo bueno y para lo malo, o pasar a la siguiente categoría, que es la frustración. O sea, descubrir que la solución a la mayoría de los problemas no está en tus manos. O no te permiten hacerlo. O aún más triste: no parece importar.
Abandonar o permanecer en tu país es una decisión muy personal que nunca debe juzgarse en términos morales. Yo elegí este camino porque quería un futuro diferente al que veía en Cuba, y salí a buscarlo consciente de que podía salir mal, pero quise correr ese riesgo. No voy a mentirle diciendo que fue doloroso. No lloré en el aeropuerto. Todo lo contrario, me alegré. Le digo más, me liberé.

Tiene usted razón cuando dice que mi generación carece de esos lazos emocionales que generan experiencias como Playa Girón, la Crisis de Octubre o la guerra de Angola. Pero no se equivoque, yo también he tenido mis epopeyas. A lo mejor no tan épicas, pero sí igual de demoledoras. En estos veintidós años que menciona, he visto degradarse el país por el tanto lucharon mis padres. He visto marchar a mis maestros de primaria y secundaria. He visto a familias discutir por el derecho a comerse un pan. He visto el malecón lleno de gente nerviosa gritando contra el gobierno, y gente aún más nerviosa gritando a su favor. He visto a jóvenes construyendo balsas para huir quién sabe a dónde, y a una turba lanzando mierda de gato contra la casa de un “traidor”. Incluso, Rafael, he visto a un perro comiéndose a otro perro en la esquina habanera de 27 y F. Y también he visto a mi padre, que sí estuvo en Angola, con el rostro pálido, sin respuestas, el día que un custodio de hotel le dijo que no podía seguir caminando por una playa de Jibacoa (frente al camping internacional) por ser cubano. Yo estaba con él. Yo lo vi. Tenía diez años, y un niño de diez años no olvida cómo la dignidad de su padre se va a la mierda. Aunque haya vuelto de una guerra con tres medallas.

Me habla usted de las conquistas sociales de la Revolución. De la educación y la medicina. Voy a hablarle de mi educación. Tuve buenos maestros, y cuando se marcharon fueron sustituidos por otros menos preparados que, a su vez, fueron remplazados por trabajadores sociales que escribían experiencia con S y eran incapaces de señalar en un mapa cinco capitales de Latinoamérica (esto no me lo contaron, lo viví) Mis padres tuvieron que contratar maestros privados para que yo aprendiera de verdad. No lo pagaban ellos sino una tía mía radicada en Toronto. De modo que si somos honestos, buena parte de la formación que tengo se la debo a los clientes del restaurante griego donde trabajaba mi tía. Pero hay más. En tiempos de mi hermana mayor era extremadamente raro que un alumno sacara una nota de cien. En mi época el cien se volvió algo común, no porque los alumnos fuésemos más brillantes sino porque los profesores bajaron sus exigencias para maquillar el fracaso escolar. ¿Y sabe una cosa? Yo tuve suerte, porque los que venían detrás de mí en vez de maestros tuvieron un televisor.

De la medicina poco tengo que decirle porque usted vive en Cuba. Y salvo el hecho de mantenerse la gratuidad, cosas que admito sigue siendo meritoria, el estado de los hospitales, la precariedad de unos médicos mal pagados y la creciente corrupción empujan cada vez más al sistema de salud hacia ese tercer mundo del que tanto hizo por alejarse. Y lo cierto es que, hoy en día, un cubano que maneje divisas tiene más posibilidades de recibir un tratamiento mejor (haciendo regalos o incluso pagando) que uno que no lo tenga, aunque sea de forma ilegal. Y aunque la constitución diga otra cosa. Por triste que resulte admitirlo, Rafael, la educación y la medicina de la que disponen los cubanos de hoy es peor que la que disfrutaron mis padres.

Usted dice que el país hace un gran esfuerzo, que existe un embargo. Y yo le respondo que también existe un gobierno que lleva cincuenta años tomando decisiones en nombre de todos los cubanos. Y si estamos en el punto en el que estamos, lo más sano es que admitiera que no ha sabido, o no ha podido, o no ha querido hacer las cosas de otra forma. Por la razones que sea. Porque el fracaso también está cargado de razones. Y en vez de atrincherarse con sus figuras históricas en el Consejo de Estado, debería dar paso a los que vienen detrás. Rafael, es muy frustrante para un joven de mi edad ver que en Cuba llevamos 50 años sin que se produzca un relevo generacional porque el gobierno no lo ha permitido. Y no hablo de que me den el poder a mí, que tengo 28 años. Hablo de los cubanos que tienen 40, 50 o incluso 60 años y no han tenido nunca la posibilidad de decidir. Porque las personas que hoy en día tienen esas edades y ocupan puestos de responsabilidad en Cuba no han sido formados para tomar decisiones, sino para aprobarlas. No son dirigentes, son funcionarios. Y ahí incluyo desde ministros hasta los delegados de la asamblea nacional. Son parte de un sistema vertical que no da margen para que ejerzan la autonomía que les corresponde. Todo se consulta. Y contrario a lo que dice el refrán: en vez de pedir perdón, todos prefieren pedir permiso.

Dice usted que en mi país se puede votar y ser elegido para cargos desde los 16 años. Y que la presencia de jóvenes delegados ha bajado desde los años 80 hasta ahora. Incluso me advierte que si seguimos marchándonos, habrá menos jóvenes votando y por tanto menos elegibles. Y yo le pregunto: ¿De qué sirve mi voto? ¿Qué puedo yo cambiar? ¿Qué han hecho los delegados de la asamblea nacional para que me interese por ellos? Seamos sinceros, Rafael, y creo que usted lo es en su carta, así que yo también quiero serlo en la mía, ambos sabemos que la asamblea nacional, tal y como está concebida, solo sirve para aprobar leyes por unanimidad. Resulta paradójico llamarle asamblea a una institución que se reúne una semana al año. Tres o cuatro días en verano y tres o cuatro días en diciembre. Y en esos días se limita a aprobar los mandatos del Consejo de Estado y de su Presidente, que es quien decide lo que se hace o no se hace en el país. Lamentablemente, yo no puedo votar a ese presidente. Y no sabe cuánto me gustaría hacerlo.

Hace unos días escuché a Ricardo Alarcón confesarle a un periodista español que él no cree en la democracia occidental “porque los ciudadanos solo son libres el día que votan, el resto del tiempo los partidos hacen lo que quieren…” Aunque fuera así, que no lo es (al menos no siempre, y no en todas las democracias), estaría reconociendo que desde que yo nací, en 1984, los electores en Estados Unidos, por ejemplo, ha tenido siete días de libertad (uno cada cuatro años) para cambiar a su presidente. Algunas veces lo han hecho para bien, y otras para mal. Pero esa es otra historia. Un joven de New Jersey que tenga mi edad ya ha tenido dos días de libertad para, por ejemplo, echar a los republicanos de Bush y nombrar a Obama. Los cubanos no hemos podido tomar una decisión así desde 1948 (no incluyo las elecciones de Batista, por supuesto). Y si usted me dice que la capacidad de nombrar a un presidente no es relevante para un país yo le digo que sí lo es. Y más para un joven que necesita sentir que se le toma en cuenta. Aunque solo sea por un día.

Usted probablemente piensa que los que nos marchamos elegimos el camino más fácil, que lo duro es quedarse a resolver los problemas. Pero le tengo que decir que mis abuelos y mis padres se quedaron en Cuba para pelearse con esos problemas. Renunciaron a muchas cosas por la Revolución y hasta se jugaron la vida por ella. Para darme un país avanzado, equitativo, progresista. Y el que me han dado es uno en el que la gente celebra poder comprar un carro y vender su casa como si fuera una conquista. Pero eso no es una conquista, es recuperar un derecho que ya teníamos antes de la Revolución. ¿A eso hemos llegado? ¿A celebrar como un éxito algo tan básico? ¿Cuántas otras cosas básicas habremos perdido en estos años? Para mis padres es doloroso asumir ese fracaso, y no lo quieren para mí. No quieren que con 55 años tenga un sueldo que no me alcance para vivir, ni el sueldo ni la libreta. Porque no alcanza. Y no quieren que para sobrevivir acuda al mercado negro, a la corrupción, a la doble moral, a fingir. Prefieren que esté lejos. A los 28 años yo me he convertido en la seguridad social de mis padres, ¿O cómo cree que sobreviven dos personas con 650 pesos? Sí, Rafael, hemos tenido que irnos cientos de miles de cubanos para que nuestro país no quiebre. Lo que Cuba ingresa de nuestras remesas es superior, en valor neto, a casi todas sus exportaciones. Eso sí, el país ha perdido juventud y talento, y en vez de abrir un debate realista sobre cómo parar esa sangría, sigue anclado a un inmovilismo ideológico que no es otra cosa que miedo al futuro. ¿Y qué hago yo en un país cuyos gobernantes le tienen miedo al futuro…? ¿Esperar a que se mueran…? ¿Esperar a que cambien las leyes por generosidad y no por convicción? ¿Qué hago yo en un país que sigue premiando la incondicionalidad política por encima del talento? ¿A qué puedo aspirar si no basta con lo que soy y lo que hago…? ¿A convertirme un cínico? ¿O me anima usted a que dé la cara y diga lo que pienso? Algunos jóvenes de mi generación ya lo han hecho, ¿Y dónde están? Recordemos a Eliécer Ávila, un estudiante de la Universidad de Oriente que tuvo la valentía de preguntarle a Ricardo Alarcón por qué los jóvenes cubanos no podíamos viajar como cualquier otro, y fue represaliado por el sistema. Él no tuvo la culpa de que allí hubiera un cámara de la BBC, ni de la respuesta ridícula que dio Alarcón (aquella barbaridad de que el cielo se llenaría de aviones que chocarían entre ellos) Hoy Eliécer vive marginado por razones políticas. Y no es un terrorista ni un mercenario ni un apátrida, es un joven humilde, mulato, universitario, que cometió el error de ser honesto. Que triste hacer una revolución para terminar condenando a alguien por ser honesto. ¿Para eso quiere usted que me quede, Rafael?

Dejar tu país y tu familia no es un camino fácil. Ni la solución a nada, solo es un principio. Te vas a otra cultura, tienes que aprender otro idioma, pasas momentos muy malos. Te sientes solo. Pero al menos tienes el alivio de saber que con esfuerzo puedes conseguir cosas. Mi primer invierno en Bulgaria fue muy duro, conseguí trabajo como transportista y pasé cuatro meses subiendo y bajando lavadoras para ahorrar dinero y poder viajar a Turquía. Una ilusión que tenía desde niño. Y viajé. No tuve que pedir un permiso de salida ni mi avión chocó con ninguno. Pude cumplir el sueño de Eliécer. Y me alegro de haberlo hecho. He conocido otras realidades, he podido comparar. He descubierto que el mundo es infinitamente imperfecto, y que los cubanos no somos el centro de nada. Se nos admira por algunas cosas igual que se nos aborrece por otras. También he descubierto que irme no ha cambiado mis convicciones de izquierda. Porque lo de Cuba no es izquierda, Rafael. Póngale usted el nombre que quiera, pero no es izquierda. Yo estoy de parte de aquellos que buscan el progreso social con igualdad de oportunidades y sin exclusiones. Pienses como pienses. Sin sectarismo ni trincheras. Porque eso solo sirve para enfrentar a la sociedad y sustituir verdades por dogmas.

Por último, Rafael, la casualidad quiso que terminara en un país que también estuvo gobernado por un partido y una ideología única. Aquí no hubo revolución de terciopelo como en Checoslovaquia, ni derribaron un muro como en Berlín ni fusilaron un presidente como en Rumania. Aquí, como en Cuba, la gente no conocía a sus disidentes. Aquí no había fisuras, y sin embargo, en una semana pasaron de ser un estado socialista a una república parlamentaria. Y nadie protestó. Nadie se quejó. No puedo evitar preguntarme, ¿Acaso pasaron 40 años fingiendo? Desde entonces no han tenido un camino de rosas, han enfrentado varias crisis, incluso la población ha llegado a vivir con peor calidad de la que tenía en los años 80, pero curiosamente, la inmensa mayoría de búlgaros no quiere volver atrás. Y eso que el socialismo que dejaron ellos era bastante más próspero que el que hoy tenemos los cubanos. Pero en este país no piensan en el pasado, piensan en el presente. En mejorar la economía, en resolver las desigualdades (que las hay, como en Cuba), en combatir la doble moral, los personalismos y la corrupción que generó el estado durante décadas.

El día que ese presente importe en Cuba, no tenga duda, nos veremos en La Habana.

Organo de Desinformación del Régimen Cubano

 Por Eloy Gonzalo

En los últimos días, y como medida de “despiste” para el pueblo cubano, el aparato de desinformación y de represión del dictador cubano ha ido lanzando una campaña desinformativa relativa al Índice de Desarrollo Humano. En todos los foros de internet y aparatos de la desinformación pública estatal han ido promulgando el espléndido puesto nº 51 en el ranking mundial de desarrollo humano IDH. ¿Pero es real que en CUBA el desarrollo de las personas y estado del bienestar sea de ese nivel? Obviamente quien vive en CUBA sabe ciertamente que en CUBA se vive de cualquier forma menos bien. Sabemos que el Estado del Bienestar no sólo refleja la Renta per Cápita o los ingresos sino que tiene como añadido la educación como la posibilidad de desarrollar las capacidades humanas como puede ser la Justicia, la Libertad o incluso la Democracia. Desarrollos que en CUBA ni por asomo se produce, sólo hay que observar la represión que las damas de blanco tuvieron que soportar los pasados días.

Analizamos el IDH del 2010 donde CUBA mando los siguientes datos estadísticos:

Esperanza de vida al nacer

Años promedio de instrucción

Años esperados de instrucción

GNB per cápita

79 años

10,2 años

17,7 años

0 $

Con éstos datos CUBA se situó junto a países como Burundi y Chad, que justamente coincide con países que habitualmente REPRIME salvajemente los DERECHOS INDIVIDUALES y COLECTIVOS de sus ciudadanos.

Los datos del IDH de 2011 donde CUBA ocupa el puesto 51 son los siguientes:

Esperanza de vida al nacer

Años promedio de instrucción

Años esperados de instrucción

GNB per cápita

79,1 años

9,9 años

17,5 años

5.416 $

Como podemos observar a simple vista realmente los datos no han sido significativos de un año para otro a excepción del GNB per cápita, por lo que es previsible que dicho aumento desde el puesto 172 hasta el 51 haya sido motivado por ese incremento del GNB per cápita.

Analizamos la GNB per cápita y vemos donde el aparato manipulador del Régimen Dictador que Gobierna CUBA ha metido su mano desinformadora. En CUBA las cuentas de Gasto Nacional Bruto vienen reflejadas en moneda convertible, pero dicha convertibilidad se realiza a un tipo de cambio de 1 CUP = 1 CUC = 1,10 USD. Es decir, que el tipo de cambio es ficticio y manipulado por la caja única estatal de divisa. Si como tipo de cambio real introdujéramos el que la población realmente paga debiera ser 24 CUP = 1 CUC = 1,10 USD. Por tanto al adoptar el cambio REAL, el que el consumidor CUBANO utiliza en sus adquisiciones alimenticias y necesarias para su desarrollo ya que de eso trata el Desarrollo Humano, vemos que ese GNB per cápita disminuye hasta 225 USD/año, una cantidad muy distante de los 5.416 USD que reflejan esas estadísticas elaboradas por el Régimen Represor.

Analizando en destalle el índice vemos que el puesto que realmente debiera ocupar es el 94 – 96, es decir un Desarrollo Medio y no Alto.

Éste detalle de las cifras del IDH serán un duro golpe a los chivatenientes del Régimen Dictador, que se han propuesto hacer globales sus mentiras a través de grupos organizados en los medios globales que les permite difundir sus mentiras a la distancia de un tweet.

La libertad vive dentro de nosotros, y nuestro pensamiento no lo podrán reprimir. VIVA CUBA LIBRE DE CASTRO y SUS LACAYOS.

#outcastristas #cuba #outcastrismo